Nombre muerto.

Empiezo a escribir 
y ya me arrepiento,
de confiar en banderas 
si sé que son puro cuento,
pero si tengo que sentarme al medio,
y darme por muerto,
que sean ellas entonces 
las que carguen con el peso.

De promulgar unión 
y mirarnos en menos,
de predicar justicia
y disparar veneno, 
de decir iguales 
y creerlo resuelto.

Si es nuestro cuerpo
En la línea de nuevo,
más nos vale confiar
Y reescribir este género.

Trozo de tela mentirosa,
coaguladas consignas,
que sirvan de algo ahora,
las muy sinvergüenzas
que sirvan de pañuelo, 
de amores, 
de amigas,
de conversaciones largas,
que sirvan, al menos, 
de esperanza.

Con ojos firmes veo en mi rostro
las últimas palabra de uno de nosotros.
Llámenme ilusa, da lo mismo.
Figuro figurando,
al centro de la foto.
Sintiéndome parte.
Evadiendo la soledad.
Aprendiendo y enseñando a luchar.

Confiaré ahora,
quizás me equivoque, 
que con o sin cahuines,
hay lucha colectiva en Chile. 

Que la historia ahora se escribe 
y recuperar memoria es posible.
Ayudar a otres.
Vengar su muerte.
Ser vela.
Achicar la sombra.

Si es mi nombre nuevo,
un nuevo nombre muerto, 
que la memoria de estas banderas,
rescate mi libertad. 

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Día de la memoria trans 
Noviembre 2020,
Santiago, Chile.

Por Jota Elmes

(el) Escritor y artista trans no binarie. Activista LGBTQIA+.