Impacto de la pandemia en la población LGTBI: vulnerabilidad y gobernanza territorial

En los últimos dos años con el mayo feminista (2018) y el estallido de octubre (2019) cuerpas LGBTIQ+ y disidentes nos hemos encontrando y reencontrando en las calles de nuestros territorios exigiendo dignidad y el fin de la precarización de la vida, de nuestros trabajos, de la salud, la vivienda y un sinfín de condiciones estructurales impuestas en dictadura y profundizadas en los últimos 40 años con un claro sesgo heterosexual, cisgénero y patriarcal, dejando a todes quienes nos movemos fuera de la norma en los márgenes de la sociedad.

Son aquellas exigencias las que hoy se agudizan en el contexto de la pandemia del coronavirus, las restricciones sanitarias y la crisis social que se está pagando con la muerte de la población en situación de vulnerabilidad –entendida como “Las características y circunstancias de una comunidad, un sistema o un bien que la hacen susceptible a los efectos perjudiciales de un peligro” (UNISDR, 2005 en Matyas, 2015)– con tal de no tocar los cimientos del modelo neoliberal, invisibilizando una vez más los derechos de la población en Chile al responder a las necesidades de solo unos pocos, los que tienen más y responden a la miopía política del gobierno.

En  esta dirección, las redes que construimos para manifestarnos en los últimos años, en el contexto de la pandemia del COVID-19 necesariamente se transforman en redes para socializar los cuidados y sostener la vida ante un Estado incapaz que ha negado la existencia de la población LGBTIQ+

Si bien, al presente año, existen instrumentos y datos recolectados por instituciones públicas que permiten caracterizar en cierta medida a la población LGBTIQ+ a través de mediciones con preguntas directas en la CASEN y la Encuesta Nacional de la Juventud del INJUV (ambas del Ministerio de Desarrollo Social) y preguntas indirectas en el CENSO relacionadas a la orientación sexual (INE, 2018) estos no han sido valorados políticamente para la creación de políticas ante escenarios de riesgo y menos para responder a amenazas como el COVID-19. 

Lo anterior, ha sido expresado por ONG’s de la diversidad y disidencias sexuales y se evidencia en los casos presentados a continuación:

  • En el mes de mayo del presente año, se denunciaron problemas por parte del Registro Civil, en la tramitación de cédulas de identidad que reconozcan la identidad de género de personas trans, lo que significó que no pudiesen acceder a permisos temporales para acceder a bienes básicos, a la farmacia o supermercados, limitando no solo la movilidad, sino que pudiendo derivar en violencia de género, discriminación y detención al momento de ser controlades por fuerzas armadas al no corresponder la identidad sexual con la cédula de identidad anterior a la tramitación (CNN Chile, 2020). 
  • También en mayo, fue denunciada la parcelación de entrega de medicamentos para terapias retrovirales para personas viviendo con VIH/SIDA, donde población LGBTIQ+ se ha visto afectada por la precariedad del sistema de salud y el conservadurismo del Estado, dado que es una decisión política donde se evidencia lo insignificante de este grupo de riesgo para las autoridades sanitarias (Barrientos, 2020).
  • Por otra parte, las trabajadoras sexuales, enfrentan un grave escenario. Muchas de ellas forman parte de la población LGBTIQ+ y han tenido que recurrir a su cuerpo como sustento económico dada la marginación de espacios laborales formales. Tras el anuncio del toque de queda y cuarentena no han podido trabajar dificultando las posibilidades para cubrir sus necesidades básicas, comer y pagar arriendo (Agencia Presentes, 2020).
  • Las cuarentenas también han exacerbado las consecuencias psicosociales sobre la población LGBTIQ+ tal como ha sido identificado por el estudio “Chile Diverso” (UNAB y Fundación Chile Diverso, 2020), donde los resultados demuestran los impactos en la salud mental, debido a que se han visto restringidas expresiones de identidad y orientación de género, entre otros.

Lamentablemente, lo mencionado son algunos ejemplos de la discriminación y violencia de género que vive la población LGBTIQ+ en Chile, siendo vulnerados Derechos Humanos como el acceso a la salud, vivienda y trabajo digno convirtiéndose en condiciones inseguras ante amenazas como el COVID-19, tal como reconoce la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH), quienes puntualizan que “Los Estados deben reconocer que las personas LGBTI se encuentran particularmente entre las más vulnerables en esta crisis”, e invitan a “tomar medidas específicas para garantizar que se las tenga en cuenta y que se escuchen sus voces al abordar la pandemia” (ACNUDH, 2020).

Abordar esto desde el estudio de la vulnerabilidad no es fácil, pero permite evidenciar la construcción social de la misma. 

El Modelo de Presión y Liberación de los desastres (en inglés Pressure and Release – PAR) permite comprender cómo expresiones locales de vulnerabilidad son producto de procesos de desarrollo. Involucran distintas escalas y riesgo de desastres que derivan de la conjunción de vulnerabilidad con amenaza, de modo que los aumentos en cualquiera de estos pueden empeoran el riesgo de desastres y las pérdidas (Blaikie, 1994 en Matyas & Pelling, 2015). Es decir, a mayor vulnerabilidad e intensidad de la amenaza, mayor es el riesgo de desastres y pérdidas, en este caso, para la población LGBTIQ+

Blaikie (1994 en Matyas & Pelling, 2015) propone tres etapas en las que progresa la vulnerabilidad: causas de fondo, presiones dinámicas y condiciones inseguras.

  • La primera etapa representa fuerzas estructurales, como sistemas económicos o procesos políticos que determinan cómo se accede al poder y distribuyen los recursos.
  • La segunda etapa, se refiere a las fuerzas que son capaces de convertir las primeras en condiciones inseguras, como la falta de instituciones locales, inversión y libertad de prensa o macro-fuerzas como la rápida urbanización.
  • Por último, las condiciones inseguras, son expresiones espacio-temporales específicas de las interacciones entre las causas de fondo y las presiones dinámicas y tiene componentes relacionados al ambiente físico, economía local, acciones públicas y relaciones sociales.

Si bien el marco permite abordar la situación de forma más compleja, desde múltiples aristas y dimensiones, ya hemos visibilizado la existencia de condiciones inseguras mediante las denuncias, que apuntan a la falta de acciones públicas dirigidas a la preparación para los desastres focalizada en la población LGBTIQ+ y la prevalencia del COVID-19 como enfermedad endémica, por lo que nos enfocaremos en las relaciones sociales como base para la construcción de gobernanza territorial.

Relaciones sociales y construcción de gobernanza territorial

La población LGBTIQ+ ha sido marginada históricamente por romper con el mandato de la heterosexualidad obligatoria (Rich, 1980) la que se inculca desde el momento en que nacemos, se determinan nombres de acuerdo a un binario de género, donde las opciones son ser hombre o mujer heterosexual, lo que define (desde la infancia) en gran parte las aspiraciones y los roles que cada uno tendrá –o tendría– que jugar en la sociedad. 

Puede ser que con el núcleo familiar sea con quienes se llevan a cabo las primeras confrontaciones debido a la autodeterminación de la identidad u orientación sexual. De hecho, en contexto de pandemia debido al confinamiento, se puede ser víctima de violencia doméstica y abuso, lo que puede aumentar la exposición a la violencia, así como su ansiedad y depresión (ACNUDH, 2020).

En esta dirección, el sexilio es una opción recurrente. Éste hace referencia al proceso de aquellas personas que, por su orientación sexual, han tenido la necesidad de dejar sus espacios de origen. Puede operar como un éxodo de un pueblo a otro, de una región a otra o de un barrio a otro en las grandes ciudades (Mogrovejo, 2012). En el contexto urbano, aumentan las posibilidades de encontrarse con espacios seguros para la diversidad y disidencias sexuales, se construyen redes y comunidades que con el movimiento feminista y el estallido de octubre se fortalecieron, transformándose en redes de solidaridad y cooperativismo en el contexto del COVID-19. Algunas acciones han ido en respuestas a necesidades básicas, comida, ropa, arriendo, redes de contención y atenciones terapéuticas en salud mental (entre otras).

Son agrupaciones, colectivas (como Lelapp, OTD, Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio, MUMS, Agrupación Lésbica Visibles, Todo Mejora y Red Lesbofeminista) y personas LGBTIQ+ quienes colaboran con otras para subsanar la incapacidad del Estado y quienes abordan la colaboración desde una perspectiva feminista, entendiendo la necesidad de poner en el centro la sostenibilidad de la vida, comprendida desde la economía feminista como un emplazamiento a la economía neoliberal ya que disputa la preponderancia de la productividad, el individualismo y el exitismo androcentrista, para dar paso a la importancia del cuidado, el reconocimiento de la interdependencia y la reproducción de la vida (Rodriguez, 2015).

Por ende, la colaboración y el cuidado entre personas de la comunidad LGBTIQ+ es un acto político donde la interdependencia permite la sobrevivencia de quienes se encuentran en condiciones más precarizadas, permitiendo resistir a la continua marginación de los espacios formales, pero “también reclamando un lugar en las decisiones en nuestra salud: sabemos que nos hacemos cargo de nuestros cuidados, pero en general se nos excluye de los lugares de poder durante las crisis sanitarias”
(Hale, 2020. p.20).

En respuesta, creando una gobernanza territorial propia de la comunidad LGBTIQ+, entendida como la “emergencia de una nueva forma de deliberación, participación y toma de decisión acerca de problemas de interés colectivo” (Bevir, 2012 en Bustos et.al, 2019. p.164) impulsada por una estrategia de encuentro, visibilización y disputa de la existencia en los espacios públicos y privados en Chile.

Actualmente, son las coordinaciones entre personas LGBTIQ+ en encuentros, conversatorios y espacios seguros donde se construyen las redes de resistencia, siendo posible compartir vivencias y experiencias entorno a las interseccionalidades que cruzan la existencia de los cuerpos disidentes, no quedando exentos del cuestionamiento hacia lo construido y dispuestos a luchar por la vida digna, por los derechos humanos que nos deben.

Sin duda, tenemos mucho que construir y pareciera ser, que el proceso constituyente abre un espacio para incidir de forma directa en las condiciones estructurales que hoy determinan una parte no menor de la estructura que nos mantiene al margen y vulnerables. Sin embargo, para aquello hay que construir programas representativos de la comunidad LGBTIQ+, que lleven en su cuerpo la historia que nos ha tocado vivir y que no duden en poner nuestras voces en los espacios constituyentes, sean cuales sean las presiones y tensiones que nuestra existencia pueda causar en política/os conservadores, neoliberales, patriarcales y binarios.


Bibliografía 
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ACNUDH (2020). COVID-19 y los derechos humanos de las personas LGTBI ¿Cuál es el impacto de COVID-19 en las personas LGTBI? Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, publicado el 17 de abril de 2020. Disponible en: https://acnudh.org/load/2020/04/LGBTIpeople_ES-1.pdf

Agencia Presentes (2020). COVID- 19 en Chile. Disponible en: https://agenciapresentes.org/2020/04/09/covid-19-chile/

Barrientos, J. (2020). Las implicancias sociales de la pandemia para personas LGBTQI+ y para quienes viven con VIH. CIPER, Santiago, Chile. Disponible online en: https://ciperchile.cl/2020/06/19/las-implicancias-sociales-de-la-pandemia-para-personas-lgbtqi-y-para-quienes-viven-con-vih/

Bustos, B., Lukas, M., Stamm, C., & Torre, A. (2019). Neoliberalismo y gobernanza territorial: propuestas y reflexiones a partir del caso de Chile. Revista de geografía Norte Grande, (73), 161-183. Disponible online en: https://dx.doi.org/10.4067/S0718-34022019000200161

CNN Chile (2020). Registro Civil reactiva audiencias para cambio de nombre y sexo legal. Santiago, Chile. Disponible en: https://www.cnnchile.com/pais/registro-civil-reactiva-cambio-nombre-sexo-legal_20200627/

El Mostrador (2020) Encuesta revela que comunidad lgtbiq presenta altos riesgos psicosociales producto del confinamiento. Publicado el 05 agosto de 2020. Disponible en: https://www.elmostrador.cl/braga/2020/08/05/encuesta-revela-que-comunidad-lgtbiq-presenta-altos-riesgos-psicosociales-producto-del-confinamiento/

Hale, G (2020) Recursos solidarios ante pandemias desiguales. Coronapapers, ILGA-LAC. p.20. Disponible en: https://www.ilga-lac.org/coronapapers.pdf

INE (2018). Estudio de metodologías para la medición de identidad de género y orientación sexual en Chile. Instituto Nacional de Estadísticas, Santiago,Chile. Disponible en:
https://www.ine.cl/docs/default-source/genero/documentos-de-an%C3%A1lisis/documentos/medicion_identidad_de_genero_y_orientacion_sexual.pdf

Mogrovejo, N. (2012). Sexilio Político. Disponible online en: http://normamogrovejo.blogspot.com/2012/11/sexilio-politico.html

Rich, A. (1980). Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana. DUODA Revista d’Estudis Feministes núm 10- 1996. Disponible online en: https://www.mnba.gob.cl/617/articles-8671_archivo_02.pdf

Rodríguez, C. (2015). Economía feminista y economía del cuidado. Aportes conceptuales para el estudio de la desigualdad. NUSO Nº 256 Marzo – Abril 2015, ISSN: 0251-3552. Disponible online en: https://nuso.org/articulo/economia-feminista-y-economia-del-cuidado-aportes-conceptuales-para-el-estudio-de-la-desigualdad/

*Imagen de portada: «Históricas 8M» – por Javier Torres (2020).

Por Marion Stock

Geógrafa, activista lesbofeminista y disidente